Existen momentos especiales que se viven una vida en un instante, ese momento, lo quiero vivir hoy contigo.......... Primavera ©

viernes, 26 de agosto de 2011

El viejo piano de la abuela.....

Cuando veo el viejo piano de mi abuela siempre en el mismo sitio, me vuelve los recuerdos de cuando todo empezó como un nuevo juego, pero para mi abuela no era así, quería que alguno de sus nietos hiciera un buen uso, se fijo que era la que mas atendía, así que mientras que estuvimos con ellos viviendo empezó a pagarme clases, todo al principio fue bien, aunque aquel hombre me daba miedo, me lo tomaba como eso, otro juego, alrededor siempre andaban mis hermanos que me hacían mas agradable ese momento, pero con el comienzo de las clases en un nuevo colegio sabiendo que ya no vendrían a buscarnos, todo se complico, ya no había motivos, mi deseo era que cuando  llegaran vieran a su hija tocando alguna canción, se sintieran orgullosa de mi, (con este gesto que nos perdonaban, los tres pensábamos que nuestra larga estancia con los abuelos era debido a un castigo, nada nos dijeron de que hubo un accidente de coche, tardaron mucho en decirnos todo, pero el daño esta dentro de nosotros, creando un trauma) pero todo se esfumo, el colegio no era como lo esperaba, el regreso al hogar de los abuelos tampoco era como quería, me sentía apartada y las clases de piano empezó a ser una tortura...mis hermanos no estabas alrededor tenían deberes o deseaban jugar, también yo deseaba hacerlo, mi mente volaba aquel lugar que me sentía feliz, donde tenia a mis dos pilares que tanto quería, allí estamos los cinco, viviendo felices juntos...hubo enfados por no atender, no los escuchaba, ya estaba acostumbrada que para ella todo lo que hacia estaba mal, me encerré en mi mundo, empecé a odiar el teclado del piano, el sonido y sobre todo que mis dedos lo tocaran, todo lo que aquello simbolizada darle gusto a mi abuela, era una represaría ante el dolor que me causaba verme no comprendida ni recibir cariño de igual forma que lo hacia con mis hermanos...por eso todo cambio para aquella niña que no supo adaptarse a la nueva vida, me salí con mi propósito no tocar jamas aquel viejo piano....


Primavera



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7 comentarios:

Manuel dijo...

Leer solfeo y tocar el piano ha sido uno de mis sueños no satisfechos. Cuando pude hacerlo la prioridad de matriculación lo hizo imposible.
Siempre he pensado que es una forma de sentirse acompañado por la música.
Besosss

Neogeminis dijo...

Las imposiciones no suelen dar buen fruto. muchas veces generan lo contrario de lo que en realidad buscaban.
Muy triste historia.

Un abrazo.

Gladys dijo...

Mi querida Primavera que triste historia amiga así les pasa a muchos niños que los adultos en su propio mundo no entienden el mundo de los niños y los trauman para toda la vida, un conmovedor relato.
Besos que tengas un feliz fin de semana.

MARU dijo...

Yo siempre quise tocar el piano. Mis padres decidieron que el acordeón era más "cómodo"-Total, que tiré 6 años de solfeo e instrumento. Ni terminé la carrera de acordeón y tampoco toco el piano.
Una lástima, ¿verdad?
Así somos los mayores de sabios.
Besitos.

Fernando dijo...

Te voy a llevar la contraria por ésta vez y te voy a contar algo si me lo permites:
Yo dibujo desde niño. A los 16 años o así me apunté a una asociación artística. En no mucho tiempo me ofrecieron exponer, pero me enteré a escasos días de la exposición por lo que no tuve mucho tiempo de preparar algo bueno. Hice un dibujo pequeño, y al presentarlo, el pintor que llevaba el tema se echó a reir literalmente; dijo que el tamaño era ridículo para lo que se iba a exponer. Me sentí humillado. Más aún al llegar a casa (que no dije nada) y pasado el día de la exposición nadie en mi casa me dijo nada sobre si expuse, ir a verlo, o como me fué.
A cuenta de eso estuve muchísimos años sin volver a dibujar. Y tuvo que ser mi hijo y los seguidores de mi blog los que me habéis apoyado y ayudado a seguir.
¿Para qué te cuento ésto?
No dejes que lo que un día abandonaste por despecho, sea un tabú en tu vida.
Un besote, y perdona que me haya extendido tanto.

Natàlia Tàrraco dijo...

Lo que se esconde, lo que se calla y se enmascara, acaba produciendo un muro ciego y alto, espeso, al final cae la venda y aquel piano impuesto, no sirve de nada, lo pagó la música, culpa de la ceguera que calla y esconde. ¿Qué culpa tenía la tecla?
No hay nada más odioso que forzar en otros lo que nosotros soñamos, se convierte en pesadilla.
Conozco a un hombre al que quiero mucho, que desde niño tenía una bicicleta colgada en su habitación, su padre era fanático de los pedales, jamás aprendió a ir en bici, ese niño.

Emilio M. dijo...

Todos tenemos "viejos pianos" que, de alguna manera, enturbiaron la felicidad de nuestra niñez. Pero la serenidad de nuestra madurez siempre nos ayuda a mirar con nuevos ojos todo aquello que nos lastimó. Un viejo piano siempre te estará pidiendo una mirada nueva y limpia.

No dejes de buscar -dentro o fuera de ti- y traernos estas historias tan interesantes y estas reflexiones tan acertadas.

Todo mi cariño...